La doctrina buena y la mala
“ Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4:14). Palabras muy duras dichas por el apóstol Pablo a los creyentes en Efeso. Pero bien, lo importante aquí es la “doctrina” a la cuál el apóstol se refiere y los términos en los que lo hace, veamos: Punto uno, sólo un niño cree ciegamente en lo que le dicen (inocentemente sin investigar); punto dos, hay hombres que se suben al púlpito no con doctrina sino con engaños (estratagemas); y punto tres, lo hacen intencionalmente, por motivos oscuros y egoístas, pues dice que lo hacen con astucias pero que son trampas y errores. Ahora bien, ¿Cómo entonces podemos comprobar si lo que nos enseñan es doctrina verdadera?. El apóstol nos da la clave: “Tiene que ser la doctrina de los apóstoles verdaderos”, o sea, los 12 originales, la que Cristo les enseñó y él practicaba, y la misma que predicaba el...