Cómo entró la maldad a un mundo bueno

 


Cuánto se ha escrito y predicado acerca del tema de la maldad desde el principio de la humanidad: “Que hubo otra generación perversa y sus almas quedaron vagando” (entre Génesis 1:1 y 1:2); “Que Adán tuvo una primera esposa pecaminosa que se llamó Lillith” (y que esos hijos eran perversos); “Que Eva intimidó sexualmente con la serpiente” (y que parió hijos satánicos) etc. Pero, dice la escritura que: “Gloria es de Jehová encubrir un asunto, pero honra del rey es escudriñarlo” (Proverbios 25:2). En otro sentido, el apóstol Juan nos afirma lo siguiente: “TODOS los escogidos somos llamados a ser Reyes y Sacerdotes para Dios” (Apocalipsis 1:6). Siendo así, entonces podemos “escudriñar” la poca información que Dios nos dio en las escrituras para no andar elucubrando acerca de esto o aquello. Veamos el principio: Adán y Eva pecan de desobediencia en el paraíso y son echados para no poder entrar más (Génesis 3:24). Inmediatamente nos narran las escrituras que intimidan y nace Caín, así nada más (Génesis 4:1). Luego nace Abel, quien es asesinado por su hermano mayor (Génesis 4:8). Preguntamos: ¿Cómo entró la maldad? La respuesta, está entre líneas: “Caín, no era un hijo nacido bajo bendición sino bajo la maldición del pecado”. Prueba: “Y conoció Adán a su mujer y le nació un hijo a SU SEMEJANZA (como la semejanza de Adán con Dios en Génesis 1:27 y 5:3). Quizás nunca lo habíamos visto, pero Caín y Abel no eran hijos a semejanza de Adán y Dios. De la maldad que había entrado en Adán y Eva dieron a luz hijos no semejantes a Adán y a Dios (Génesis 1:27). Y, lastimosamente como Caín no murió inmediatamente, su maldad se propagó (vea su descendencia en Génesis 4:17 en adelante).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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