La verdad no peca… pero incomoda.
Nos decían las abuelas: “La verdad no peca… pero incomoda”.
La historia nos muestra que el hombre innatamente quiere dominar al hombre, por
ello la advertencia de Dios: “Maldito el hombre que confía en el hombre”
(Jeremías 17:5), entendamos, maldito es una persona que NO tiene la bendición
de Dios, no es un insulto sino un final al que se llega por no confiar en Dios
quien NO falla. Y, preguntamos: A través de la historia ¿cuál es la forma de
dominar que han empleado hombres como los faraones, los dictadores, o,
tristemente los líderes religiosos? ¡El
MIEDO! Por medio del miedo, el hombre doblega al hombre: Los faraones,
asesinaban; los dictadores, saquen; y los líderes religiosos nos hacen creer
que solamente bajo su cobertura hay salvación, y más aún, prosperidad.
Especialmente cuando se nos habla de religiones o de lo espiritual, los hombres
hemos llegado a acomodarnos de tal manera qué, aunque se nos muestre la verdad
BIEN COMPROBADA, no queremos salir de la mentira que hemos creído, hasta nos
atrevemos a defendernos con argumentos y frases de otros tiempos como: “Ya lo
dijo Benito Juarez, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Pero, ¿desde
cuándo, decir la verdad es faltar al respeto del derecho ajeno? Dios nos dijo:
“Encontraréis la verdad… y la verdad os hará libres”. ¿Acaso nos faltó el
respeto por ello?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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