No tenemos comprensión de lectura.

 


Serían incontables las situaciones en las cuales uno tiene qué acompañar con una explicación una expresión, simplemente porque la persona que nos lee NO tiene comprensión de lo que le expresamos. Quizás esa sea la razón por la cuál, Dios menciona en las escrituras que cuando algo es importante para él, hay que repetirlo. Acaso el ejemplo más claro lo vemos en la construcción del Tabernáculo, tanto en el libro de Exodo como en el de Levítico, y, en ambos vemos continuamente la repetición de toda la planificación y sus detalles. Veamos un ejemplo: Se nos predica que Sara fue entregada a Faraón (Génesis 12:15), y luego, a Abimelec (Génesis 20:2). Hasta allí, todo perfecto. Pero, preguntamos: ¿Alguien nos ha contado que mientras que Faraón sí durmió con Sara, Abimelec no lo hizo? Veamos los contextos: “Jehová HIRIÓ a Faraón y a su casa con grandes plagas”, por qué, porque Faraón sí la tocó (Génesis 12:17). Mientras que vemos que Abimelec no la tocó, pues la escritura afirma: “Mas Abimelec NO se había llegado a ella, por eso no fue CASTIGADO por Dios” (Génesis 20:4). Entendemos ahora que no sólo no somos bien instruidos, sino aparte, NO tenemos comprensión de lectura.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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