Reacciones.
Hace unas semanas hubo un terremoto muy serio en Venezuela,
por los medios de comunicación vimos muchos videos de cámaras de seguridad
dando el testimonio de la magnitud de tal evento. Impresionó mucho, ver la
reacción que tenemos los humanos ante los hechos de la vida. Vimos personas que
lo primero que hicieron fue proteger su cristalería; algunos que buscaron a sus
mascotas; otros que salieron corriendo con objetos diversos en sus manos; acaso
el evento que más impresionó es una familia que dejando atrás a la abuelita,
buscaron cada uno su propio bien. Las escrituras nos mencionan continuamente
que debemos buscar el bien del prójimo, es más, lo expresa inmediatamente después
de mencionar que lo principal de nuestras vidas es amar, respetar y honrar a
Dios (Deuteronomio 6:4-5). El segundo mandato que Dios nos da es precisamente
pensar en el prójimo como si pensáramos para nosotros mismos (Mateo 22:36).
Ambos mandamientos están siendo olvidados hoy en día, pero acaso el que más es
el amor al prójimo. Lastimosamente nos hemos vuelto tan materialistas que
pensar en el prójimo (por cercano que sea, como el caso de olvidar a la
abuelita en el terremoto), se ha vuelto rutina.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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