Todos necesitamos ayuda.
Tanto en lo personal, familiar, comunidad o nación, todos
necesitamos ayuda para lograr las metas que nos hemos trazado. Alguien podrá
decir que se hizo “sólo”, pero eso es un engaño. Un profesional puede decir que
pagó sus estudios él mismo; que estudió autodidácticamente; que dedicó tiempo
completo a sus estudios y que no le debe nada a nadie. Mentira, si no fuera por
el profesor que le enseñó lo que sabe aunque sea por los libros que escribió
para que él aprendiera; si no fuera por la mamá que le cocinó su comida; si no
fuera siquiera por el chofer del bus que le llevó a hacer sus diligencias… él
NO fuera nada ni nadie. En lo espiritual, todos necesitamos ayuda para poder
salir del pecado en el cuál nos mantenemos (Romanos 3:23), esa ayuda viene de
Cristo, pues es una promesa del Padre (vea Juan 3:16-19). No podemos decir de
NADIE que se hizo sólo (eso es un engaño personal o publicitario), como vimos
en el ejemplo del estudiante, necesitamos ayuda hasta de personas anónimas
(como el chofer del bus) para lograr nuestras metas. Cristo es nuestra ayuda
idónea en lo espiritual, no hay otra ayuda que podamos recibir, nadie más
derramó su sangre por nosotros, sólo él (1ª. Timoteo 2:5).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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