Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento (Parte uno)

 


“Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento”. Esta sentencia la dio Dios por medio del profeta Oseas, hace aproximadamente 2,700 años y aún es realidad (Oseas 4:6). No fue dada al pueblo como solemos creer sino a los sacerdotes, a los líderes, las pruebas son detectables: ¿Quién enseña a quién, el pueblo al sacerdote o líder, o, el sacerdote o líder al pueblo?. Y, El final del verso aclara: “Por cuanto desechase el conocimiento, yo también te echaré del sacerdocio (palabras no dirigidas al pueblo)”. El pecado de NO conocer la verdad no es responsabilidad del pueblo sino del sacerdote o líder. Y, probado está, que por “intereses espurios” muchos (por no decir la mayoría) de sacerdotes o líderes obvian enseñar lo que no conviene que el pueblo conozca (la religión es experta en eso). Y agrega ese mismo texto: Como has olvidado la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos”. ¿Sabemos acaso, a los hijos de quienes se refería esta sentencia? Cristo lo dijo 7 siglos después: “Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois HIJOS de aquellos que mataron a los profetas”. ¡Vosotros también llenáis la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? ¿Recuerda usted a quién fue dada esa sentencia?  Fue dada a los sacerdotes o líderes NO al pueblo, (Mateo 23:31-33). Y más adelante les dice. “«Escrito está“Mi casa será llamada casa de oración”, pero vosotros (los religiosos) la habéis convertido en “cueva de ladrones”, y ¿En dónde fue escrito esto? En Isaías 56:7-11) y lo confirma aquí en Mateo 21:13. Y, ¿Cómo continúa hoy en día? Lo veremos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cómo entró la maldad a un mundo bueno

Si nadie lee… por qué escribes.

Conozcamos la Historia.