Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento (Parte tres)
Ahora bien, en el siglo
primero, en los tiempos de Cristo vemos “vestigios” (pruebas, señales, o
huellas) de que el Libro de Enoc era metódicamente aprobado, estudiado y
enseñado en las sinagogas y en las casas particulares. Veamos: Judas, el
hermano del Señor dice en su epístola, señalando la veracidad del juicio de
Dios al final de los siglos y cómo vendrá: “De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo:
He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para
hacer juicio contra todos”, esa enseñanza la sacó Judas del Libro de
Enoc, capitulo 1 y lo señala en Judas 1:14-15, en donde incluso, si observamos
menciona a Enoc como “profeta”. Otro ejemplo: En su primera epístola el apóstol
Pedro (2:4) nos dice: “Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que
arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser
reservados al juicio”. ¿De dónde sacó el Apóstol Pedro el conocimiento que hay
espíritus encarcelados? Del Libro de Enoc, capítulo 1:6-16 y 21. Preguntas obligadas:
¿Por qué nadie refutó a Judas y a Pedro en su momento? ¿Por qué esos temas sí
están en el Canon, pero el libro no? ¿Por qué otros libros como el evangelio de
María Magdalena y el Evangelio de Tomás?
Eran aprobados, estudiados y enseñados hace dos mil años y hoy no ¿Por
qué ahora son descalificados y hasta considerados prohibidos? ¡Por intereses
espurios”
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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