Trasplante
La ciencia ha hecho que
actualmente los médico cirujanos les tengan más alternativas que antaño a los
enfermos. Antiguamente, alguien sufría un ataque al corazón y éste quedaba
dañado, la terapia era intensa y mortificante para el sujeto. Hoy, se hacen
trasplantes de corazón en todo el mundo y casi a diario, haciendo dejar así
atrás una vida casi arruinada. En lo espiritual, Dios sabía qué a raíz de la
caída en el Edén los humanos nacemos con un corazón de piedra, pero él, como
cirujano experto nos ha prometido poder cambiarlo si nosotros se lo pedimos y permitimos.
Textualmente nos dice: “Quitaré de vuestra carne el corazón de
piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro
de vosotros mi Espíritu” (Ezequiel 36:26). ¿Cómo podemos permitir que eso
suceda? Las escrituras también
contemplan eso: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a
su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga
vida eterna” (Juan 3:16). Reconociendo a Cristo como nuestro único y suficiente
salvador. ¿Por qué sólo a él? Las
escrituras también nos lo dicen: “Porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado
a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). NO hay otra persona
que pueda darnos la salvación ni sea intercesor o intercesora hacia nosotros.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres,
Jesucristo hombre” (1ª Timoteo 2:5). No hagamos mentiroso a Dios pensando que
puede haber alguna otra persona como nuestra intercesora ante él, sólo la
persona de Jesucristo.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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