El Cordero Pascual.

 


 

No hay creyente por poco estudiado que sea, que no sepa que la Pascua judía se celebra debido a la conmemoración del día en el cuál Jehová los liberó de la esclavitud de Faraón y Egipto. Por cuyo motivo, se sacrificaba un cordero puro, cuya narración la escritura nos la da así: “En el diez de este mes tómese cada uno un cordero…Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes” (Exodo 12:2 y 6). Ahora bien, también sabemos que el Cordero Puro es nuestro Señor Jesucristo (Juan 1:29). Ese Cordero fue tomado un Domingo que hoy denominamos Domingo de Ramos. Si ese domingo era el día 10, entonces por lógica vemos que el lunes es el día 11; el martes el día 12; el miércoles es el día 13, y el Jueves el día 14… día del sacrificio (por la tarde). ¿Qué estamos tratando de decir? Que nos han enseñado mal, que Cristo NO murió viernes por la tarde, sino jueves por la tarde. Entonces, sí, podemos ver el cumplimiento completo de las escrituras. El Cordero puro sacrificado un día 14 por la tarde, y, el Cordero resucitado al tercer día como lo dijo el mismo Cristo: una señal como la de Jonás. “Tres días en la oscuridad del vientre del pez” (jueves, viernes y sábado en el sepulcro, y, al amanecer del primer día, resucitado, Mateo 12:40).

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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