Mañana… la dureza de corazón humano.
Loa abuelos tenían entre muchos, un dicho muy especial para
cuando uno mostraba su necedad habiendo sido advertido acerca de una decisión:
“El que por su gusto muere… que lo entierren parado”. Vaya si ese dicho no
refleja la “dureza del corazón” humano. Veamos el ejemplo más claro y clásico
en las escrituras: El pueblo egipcio estaba hastiado y desesperado por la plaga
de ranas que invadía a Egipto a causa del pueblo judío, pues no era la primera,
entonces van y se quejan con Faraón, y éste manda llamar a Moisés para que
ruegue a SU Dios que las quite, Moisés responde, dime cuándo quieres que ore
por ti y tu pueblo, y, lo haré. A lo que el faraón responde con orgullo, pues
pudo pedir que fuera ese mismo día o momento… MAÑANA (Exodo 8:10). Sí, así es
el corazón humano de necio y de vanidoso. No queremos reconocer nuestros
errores, no queremos dar a torcer nuestro brazo, y somos orgullosos aún cuando
todas las situaciones nos son adversas. Dios quiere empezar a bendecirnos ya,
pero nosotros nos esforzamos porque esa bendición llegue… hasta mañana.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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