Educa al niño y no tendràs que reprender al adulto

 


 

“Instruye al niño en su camino, y cuando fuere viejo no se apartarà de él”, eso rezan las escrituras (Proverbios 22:6). Pero cuàn difícil es en la vida aún cuando se fue instruido, el obedecer, el seguir instrucciones, el hacer lo que se nos pide de la forma en la que se nos pide. Por ello, hay muchas formas en las cuales la vida nos corrige, ejemplos: Pagando las consecuencias de nuestras malas decisiones; perdiendo dinero por invertir sin investigar en dónde lo estamos poniendo a trabajar; tener què soportar una mala relación por no pensarlo bien o por no seguir consejos, etc. Pero, lo más significativo es cuando es Dios quien nos corrige, pues allí sì que aprendemos las lecciones. Pues las que la vida nos da muchas veces las volvemos a reprobar. Dios nos diò los mandamientos básicos de “amarlo a él sobre todas las cosas” y “amar o desear al pròjimo lo que quisièramos fuera para o por nosotros” (Juan 13:34-35). Si luchamos por cumplir con ellos dos podemos tener la seguridad que poco será lo que la vida tendrá que reprendernos.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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