El Templo… ¿Por qué fue destruido? (Parte uno)
Iniciemos desde la raíz, David decidió hacer un templo a
Dios, no fue Dios quien se lo pidiera (1ª Crónicas 22:7). Lo que nos da como
base que la idea de un templo a Dios fue “humana” nunca “divina”. ¿Por qué Dios
no tuvo la idea de un templo? Porque conociendo el corazón humano sabía que iba
a convertirse en un “ídolo o medio de idolatría”, pruebas: “Escondió el lugar
de entierro de Moisés, para que no lo idolatrara el pueblo”, puesto que años
después idolatraron la serpiente de bronce que Moisés hizo por órdenes de Dios
(Deuteronomio 34:5-6 y 2ª Reyes 18:4). Y, porque el pueblo ya lo había
demostrado en cuánto salieron de Egipto (Exodo 32). Luego, aún aceptando Dios
que se le hiciera un templo, el tiempo comprobó que éste sería causa de maldad
y no de bienestar, pues tanto el sacerdocio como el mismo templo serían
“prostituidos”, veamos: Ezequiél 34:3-4, nos muestra la perdición del
sacerdocio al abusar de las ovejas (personas). Y, el Salmo 137 nos recuerda el
“llanto” del pueblo al haber perdido todo, incluido su templo. Pero por si
fueran pocas las evidencias. Veamos, cómo, en tiempos de Cristo el segundo
templo se había ya convertido en ídolo: Puesto que Mateo 21:12, muestra el
dolor de corazón de Cristo, al ver que la Casa de su Padre había sido
prostituida (convirtiéndose en mercado y cueva de ladrones no en casa de
oración). Y por ello sería destruida y no quedaría piedra sobre piedra (Mateo
24:2).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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