El Templo… ¿Por qué fue destruido? (Parte final)
Repetimos, conociendo Dios el corazón humano, ¿No sería esa
la causa por la cuál NUNCA pidió un templo para morar; y que por ello permitió
la destrucción de los dos templos anteriores, y, no ha permitido la
construcción de un tercero? Dado que no solamente no acepta la idolatría, sino porque
lo que él quiere es MORAR en los corazones de los hombres, más que dentro de
cuatro paredes puesto que lo dejó claro: “Porque Dios no habita en templos
hechos con la mano del hombre” (Jeremías 31:31-34 y Hechos 17:24). Palabras
dichas por uno de los más grandes profetas, Jeremías; y, las últimas de Hechos
17, dichas por el apóstol Pablo, quien dicho sea de paso aprendió no solamente
sus doctrinas sino sus vivencias cuando fue arrebatado al tercer cielo (2ª
Corintios 12:2-4). Recordemos, los templos son hechura de manos de hombre,
lugar en donde Dios fue muy claro en decir QUE NO MORARÍA ALLÍ, sino que en
donde él desea morar es en el CORAZÓN DE SUS ELEGIDOS: “Más, cerca de ti está
la palabra (Cristo), en tu boca y en tu corazón… CONFESÁNDOLO… SERÁS SALVO”
(Lucas 17:21 y Romanos 10:8 y 9). Cristo se lo dijo a la Samaritana hace dos
mil años, pero la RELIGIOSIDAD, LOS INTERESES ESPURIOS, y, EL FARISEISMO no nos
lo han dejado entender. Se ora y adora a Dios “En Espíritu y Verdad… en
cualquier lugar”, y mejor si es en el “corazón” (Juan 4:23).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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