Ese amor NO correspondido.
Aquél hombre fue y la buscó hasta encontrarla, la tomó de
la mano, la llevó a su casa, le dio trigo, vino y aceite; la abrazó fuerte
contra sí, la besó y la amó hasta que concibió hijos suyos, pero…ella olvidó
que Dios le había dicho al hombre: “Vé, y toma a una mujer fornicaria por
esposa” (Oseas 1:2 y 2:8). Aquél hombre era un profeta de Dios y se llamaba
Oseas, ella Gomer. Sí, nos cuesta lograr creer y entender que Dios le pidiera a
un SU elegido que tomara a una “prostituta” y la amara, cuando la misma
escritura nos establece lo contrario: “no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella?
Porque dice: “Los dos serán una sola carne” (1ª Corintios 6:16). Pero ¿A qué
viene todo esto? Al hecho que Dios nos eligió inmerecidamente para ser su
pueblo (Efesios 6:1-6), nos ha dado vida, salud, un techo (propio o alquilado),
nos alimenta, nos da hasta para nuestros gustos o caprichos… y nosotros nos
comportamos sin gratitud alguna para con él. Lo mismo que hizo la ramera con
Oseas. Pero, en su infinita misericordia, Dios nos vuelve a buscar como lo hizo
Oseas con Gomer. Y, la esperanza que tenemos es la siguiente: Gomer significa:
“terminado” o “completo”, esa es nuestra meta en el Señor, que él nos trate o
trabaje hasta que estemos terminados y completos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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