Descuidos
Denominamos así: “A la omisión u olvido de algo que se
debía hacer”. Por ejemplo: Por descuido, o sea, omisión u olvido de no guardar
la ropa del tendedero cuando tenemos entendido que lloverá, resulta en que ésta
se vuelva a mojar pero como se moja sin detergente entonces se apesta, por lo
que habrá que reiniciar el proceso. De la misma forma, en lo espiritual, si
tenemos un descuido, manchamos nuestra buena caminata, por lo que hay que
volver a empezar. Y, ¿Cómo se reinicia nuestro proceso espiritual? Pues escrito
está: “¡Arrepentíos!, y serán borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). Y, como
también está escrito: “No hay bueno ni siquiera uno de nosotros” (Romanos
3:10), entonces es necesario que la comunicación con Dios sea permanente, todos
los días, y si es posible a toda hora cada uno de nosotros. Pues así, el
Espíritu de Dios nos hará ver y entender que lo que estamos haciendo o diciendo
NO es lo correcto, o, afirmando si fuera lo contrario.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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