La ausencia no significa olvido.

 


Hace unas semanas una pareja cuyo ministerio es la intercesión, decidió, tomar ocho días de reposo de las redes sociales sin avisar a nadie. El objetivo se logró, pero la reacción de las personas al no saber nada fue impresionante, algunos extrañaron y preguntaron si no les había sucedido algo desagradable; otros, preguntaron, en broma en serio, si había enojo o molestia; y la gran mayoría fue indiferente. El punto es el siguiente, la lección que se pudo aprender, guardando las distancias fue: Hay ocasiones en las cuales Dios se aparta de nosotros para ver ¿Qué es lo que hay en nuestro corazón? Preocupación por si se hizo algo desagradable; será que Dios se molestó con nosotros; o, lo más delicado, nos quedamos igual, con una indiferencia absoluta que si nos busca y habla bueno, y si no, pues también. El consejo de Dios fue: “Oren sin cesar” (1ª Tesalonicenses 5:17). No fue nunca: “Oren, mientras estamos frente a frente”; u “Orad, mientras los escucho o me escuchen”; y mucho menos “Orad, mientras ustedes estén seguros que yo estoy pendiente de sus peticiones”, el consejo fue: SIN CESAR, o sea, SIEMPRE. No se trata de si Dios está contento con nosotros o está molesto; no se trata de si nos responde o no; no se trata de si lo sentimos cerca o no… dijo SIN cesar. Entendamos algo, la AUSENCIA de Dios no significa OLVIDO, sólo sirve para mostrarnos lo que hay en nuestro corazón…. Y entonces se cumplirá el propósito.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Si nadie lee… por qué escribes.

La Roca… era la confesión que él hizo del Cristo

Cómo entró la maldad a un mundo bueno